domingo, 10 de abril de 2022

LA ANACICLOSIS O LA SUCESIÓN CÍCLICA DE LOS REGÍMENES POLÍTICOS

 

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La sucesión cíclica de los sistemas políticos, o Anaciclosis, es una teoría desarrollada por el historiador griego Polibio (200 a.C. – 120 a. C.). La hipótesis, en cuestión, se cimienta en la conjetura de que todo régimen político propende a corromperse.

 

Los seis Ciclos Políticos de Polibio

Polibio establece seis fases, desarrolladas a partir de las tres formas originales (aristotélicas) de gobierno (y de sus tres propias formas viciadas), que se suceden tan pronto como un sistema político se corrompe, generándose una grave situación social, política y económica de forma irreversible. Siendo el orden, posible, el siguiente:

 

Forma Original

Forma Viciada

1. Monarquía

2. Tiranía

3. Aristocracia

4. Oligarquía

5. Democracia

6. Oclocracia

 

Como forma última, la misma Oclocracia (o Demagogia), también generaría una nueva situación (de inestabilidad total), para volver a mutar, una vez más, en una Monarquía y, de esta forma, iniciar un nuevo ciclo: trocándose, ésta (nuevamente), en Tiranía, a continuación de la Aristocracia que se corrompe en Oligarquía, a continuación surge la Democracia que intenta remediar a la Oligarquía pero muta, en una sexta fase, “en el peor régimen posible” (Polibio), que es la Oclocracia; siendo, ésta, la última etapa de la decadencia (y la más aborrecible) del poder instituido. Y volvemos a empezar…

Es posible que, en la actualidad, estemos instalados en una “perfecta” Oclocracia y que, una gran (“despistada”) mayoría, no se hayan ni enterado. A las pruebas nos remitimos:

 

·         Se gobierna, en todos los niveles, sin sentido de la Moral y de la Ética.

·         No se asumen responsabilidades, ni individuales ni colectivas.

·         “La culpa de nuestros males es del vecino y jamás de uno mismo”.

·         Las mentiras son aceptadas; no penalizando al mentiroso compulsivo.

·         Los intereses de grupo priman sobre los intereses generales.

·         Las formas de actuar son claramente demagógicas; sin tapujos.

·         La corrupción es generalizada y descaradamente estresante.

·         Se transita en un permanente artificio: no se informa; se manipula.

·         Se priman las imágenes como potenciadoras de sentimientos.

·         El engaño está metódicamente orquestado; aplicándose con un rigor inaudito.

·         El poder está en manos de personajes mediocres y manipulables; sin criterio.

·         Etc.,…

 

Y ¿qué nos encontramos al final del camino?

Un heterogéneo dislate entre una ominosa Oligarquía (económica), una desnortada Oclocracia (política) y una “glamurosa” Tiranía (social).

 

 -“¡La fiesta está servida!”-

 

Santiago Peña

 

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sábado, 2 de octubre de 2021

EL DESCALABRO PERMANENTE DE OCCIDENTE

 
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Fruto de una miríada de circunstancias (económicas, históricas, sanitarias, ¿climáticas?, sociales, culturales, religiosas,…etc.), el mundo, sobre todo el occidental, está sumido en un decidido cambio de paradigmas existenciales. ¡Lamentablemente, a peor! -¿o, no?-

Hoy en día, seducir el pensamiento y los sentimientos de las PERSONAS es el “novedoso propósito”; parte de la humanidad corretea, cual “pollos sin cabeza”. No se transita en el “Mundo de la Información”: se deambula en las sociedades de la desinformación, de la propaganda y de la estulcia desmedida. Pervertida, en una danza permanente, sincopada y seguidista. Seducida en un engaño institucionalizado, invariable y nihilista. Y se repta en una horizontalidad solemne; en el que la desinformación todo lo cambia, todo lo domina.

Igualmente, el tránsito (de épocas no tan pretéritas; con valores firmes) a una civilización postmoderna, en el que todo es relativo, ha mostrado fehacientemente que el drama del mundo occidental es que no sabe dónde está y, en consecuencia, no se encuentra; no dispone de unos valores diáfanos (pétreos, estables y absolutos) y asimismo abjura, en una actitud netamente suicida, de su Tradición Histórica.

En cambio, las “otras sociedades” (las “atrasadas”, las “medievales”, las “antidemocráticas”, las “retrogradas”, las “teocráticas”,… etc.), “sus valores”, los tienen diáfanos, pétreos, estables y absolutos. Todas ellas, sí, que tienen cristalinos sus objetivos. Y, por supuesto, para nada les interesan nuestras formas decadentes de vida. De una vida sin Valores; sin Verdades absolutas; de mentiras promovidas y bendecidas. De un mundo en que todo es propaganda y (casi) todo mentira. De “verdades” pusilánimes, con ribetes de oro y purpurina. De “verdades” sin crédito y fenecidas en vida. De mentiras maquilladas y, pretendidamente, “divinas”.

La perpetua inmadurez, en la que zozobra la civilización occidental, ha promovido “viajes estupendos”, pero inconclusos, metas inalcanzables y frustraciones indestructibles. El liberalismo y la globalización, en su afán “democrático” y atomizador, han liquidado lo universal, la identidad y el uno. Aventuras personalizadas, pero en grupo. En las sociedades occidentales son legión de enfermos mentales -¡principalmente, esquizofrénicos!- ¿Por qué será que nos encontramos por el camino tantas mentes escindidas y voluntades mortecinas?

 
Las Verdades son Eternas como Eterna la Verdadera Vida

 
Santiago Peña

 
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sábado, 24 de julio de 2021

ORDEN Y TRADICIÓN

 

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“Incluso un alma sumergida en el sueño trabaja duro y ayuda a hacer algo del mundo”

Heráclito de Éfeso

 

Introducción

El Orden (Cosmos) se consigna a la forma en la cual las nuevas sociedades se constituyen en un claro antagonismo al Desorden (o Caos). El Orden y la Tradición son el resultado de obras netamente positivas; y, en consecuencia, reconocidas, y aceptadas, por la misma sociedad a las que va dirigida. Se establece un pacto indefinido de perdurabilidad; sin fecha de “caducidad”. De irrenunciable Eternidad.

 

 

Acerca del Principio, u Origen, del Universo

Al ser considerada una pregunta Metafísica, solo es posible contestarla desde la propia Metafísica (desde las primeras mitologías hasta las nacientes religiones): surgen las primeras civilizaciones bajo el auspicio de sus correspondientes divinidades (tutelares) como hacedoras de teóricos mundos perfectos. Por lo que se parte desde un inicial Caos (tribalismo y barbarie) hasta materializar, e institucionalizar, el Cosmos (civilizaciones estructuradas, viables y, por lo tanto, consolidadas). En estas primeras sociedades se establece el rito desde el recuerdo (cíclico), el respeto y la devoción (o Tradición).

 

 

La positividad de las cosas, su perdurabilidad y la Tradición  

Pero ¿qué se entiende, verdaderamente, por Tradición? La Tradición es un patrón intelectual y espiritual testamentario, que se transfiere de forma individualizada, o agrupada, con fundamento en los preceptos, o prácticas recibidas, en las diversas, y sucesivas, fases vitales de la humanidad. Admitiendo que, este modelo intelectual y espiritual, pueda delimitarse de forma similar en otras PERSONAS; con usos, y hábitos análogos, en diversas regiones del mundo conocido.

La PERSONA, como firme representante de toda una civilización y eje vertebrador de la misma, es una aurora en el camino, luciérnaga en la oscuridad, alma durmiente, belleza sin par. Es testamentaria de identidad imperecedera, albacea de atributos únicos, custodio de la singularidad. Es un ser sagrado e íntimo. Se proyecta: se ofrece a los demás. Pero pervive en la introspección y en las sutiles sombras de la misma Luz.

Prueba de todo ello, PERSONA y Sociedad, establecen un vínculo indisoluble, sistémico, sólido, harmónico, místico, holista, sublime y cuasiperfecto. El Microcosmos (PERSONA) y el Macrocosmos (Sociedad) son lo mismo, porque lo mismo son. 

La perdurabilidad de las cosas (siguiendo estas, insustituibles, categorías: familia, comunidad y sociedad o civilización) implican: Honor, Justicia, Verdad, Persistencia, Respeto, Devoción, Orden y Tradición. Y, todas ellas, recayendo en el único ser vivo y aglutinador: La PERSONA. El Sujeto pensante y autor de Categorías y Valores. [En este punto no nos planteemos los previsibles hechos negativos que pueda cometer un sujeto perverso (o un grupo de individuos maliciosos); solamente contemplemos actos significativamente moralizantes, excelsos, benignos y éticamente bellos]

Un claro ejemplo, de esta panoplia de Valores Universales, lo tenemos extensamente documentado en la antigua, y extraordinaria, Civilización Egipcia (y, de igual manera, como un ilustrativo paradigma de Imperium Consolidado). Toda ella es un inigualable modelo de sociedad magistralmente estructurada, firmemente jerarquizada, estable, harmónica, mística, extremadamente longeva; muy celosa de su cultura, de su historia y, por tanto, de sus Tradiciones:

 

Toda sociedad que renuncia a sus valores, a su historia, a su cultura y a sus tradiciones está condenada, irremisiblemente, a su más abyecta desaparición.

 

 Santiago Peña

 

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